¿Quién soy yo?

Yo crecí al sur de la ciudad, entre jardines meticulosamente cuidados donde cada hoja y flor parecía estar ahí por una razón, y como olvidar aquellos arboles tan altos que cada centímetro contaría una historia de cada una de las personas que ahí han habitado.
Y, sin embargo, lo que más recuerdo no es la perfección... sino la forma en la que la habitaba, disfrutando el sol filtrándose entre aquellos ancestrales árboles, el tiempo estirándose en la tardes, y esa sensación de que todo estaba en su lugar, aunque uno todavía no supiera donde estaba el suyo.

Yo crecí al sur de la ciudad, entre jardines meticulosamente cuidados donde cada hoja y flor parecía estar ahí por una razón, y como olvidar aquellos arboles tan altos que cada centímetro contaría una historia de cada una de las personas que ahí han habitado.
Y, sin embargo, lo que más recuerdo no es la perfección... sino la forma en la que la habitaba, disfrutando el sol filtrándose entre aquellos ancestrales árboles, el tiempo estirándose en la tardes, y esa sensación de que todo estaba en su lugar, aunque uno todavía no supiera donde estaba el suyo.

Por otro lado, amo la moda y la jardinería, que sin duda estas llegaron desde la misma raíz; de mi abuela. No solo por como vestía, sino por lo que hacía con sus manos, coser, crear, transformar... Ella entendía el detalle de una forma casi intuitiva, como quien sabe que lo verdaderamente importante no se nota a primera vista. De ella aprendí que crear, ya se en la tierra o en tela, es un acto de paciencia... y también de amor.

De mi madre y de mi hermano heredé otra forma de crear y de amar. En casa, la cocina nunca fue solo cocina, era memoria viva. Con mi madre aprendí que lo momentos se construyen sin hacer ruido, que en cada estación del año tenía su propio lenguaje en aromas y rituales silenciosos. Mis cumpleaños, Halloween, Navidad... el aire cambiaba, se volvía más cálido, más nuestro. Y en medio de todo eso, mi hermano y yo crecimos como cómplices, encontrando en esos pequeños detalles una forma de pertenecer. a pesar de los años que nos separan, siempre hubo algo que nos unía: esos olores, esas atmósferas, esa certeza de que, en cada temporada, estábamos siendo cuidados sin necesidad de decirlo.

Escribo como quien intenta guardar eso que no se puede repetir, eso que ha creado un hueco emocional en su mente. Sin llamarme escritor intento crear una bitácora personal... Solo, busco plasmar mis pensamientos en letras y símbolos. Me acompañan los misterios de Agatha Christie, cierto gusto por lo oscuro del cine de terror, y la cultura pop que aparece, ligera, pero nunca superficial del todo.

Soy un hombre gay. No como una declaración, sino como una forma de percibir el mundo, en lo que me conmueve, en lo que construyo, en lo que elijo no explicar, en todo aquello que me hacer ser quien soy, pasado, presente y futuro.

Soy un hombre que convive mejor con los animales que con muchas personas y sus certezas. Un perro, un gato son presencias que no exigen versiones mejoradas de cada uno de nostros, sino, simplemente la compañía fiel y leal por el tiempo que compartan con nosotros.

Este blog no es una guía de vida, es simplemente una forma de mirar el entorno al momento, sin duda es un archivo de lo que me forma, me rompe y me reconstruye. Si algo aquí resuena contigo... quizá no estamos tan solos en la ciudad

– Fer Gallier